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Lago Mono

 

California, Estados Unidos

 
 

Un lago como constructor

La mayor atracción para los visitantes del lago Mono son las rocas de toba, ya que en ningún otro lugar se encuentra algo semejante: extrañas rocas que emergen por sí mismas del agua de un lago. La causa de su formación son los carbonatos existentes en el caldo salobre del agua y los manantiales calientes ricos en calcio que borbotean desde el fondo. Debido a las reacciones químicas, se forman esbeltas columnas blancas de cal que sobresalen hasta seis metros sobre el agua, sólidas rocas gruesas y placas suavemente inclinadas. Las rocas calcáreas recortadas contra el sol del amanecer o del atardecer constituyen uno de los motivos fotográficos favoritos de California.

 

Dado que numerosas rocas calcáreas se encuentran a muchos kilómetros de distancia del actual lago Mono y en lugares que están a más de cien metros de altura sobre la superficie actual del mismo, nos proporcionan una idea aproximada del tamaño y profundidad primitivos del lago. Las rocas que hoy en día sobresalen del agua estaban aún totalmente sumergidas en 1941. Hasta 1982 el nivel del lago había descendido unos 14 metros y desde entonces ha vuelto ha subir. Mas adelante se explica cómo se produjo el dramático descenso del nivel del agua.

 

Los "dueños" más espectaculares de tres de estas columnas son tres parejas de águilas pescadoras que anida ahí a pesar de la ausencia de peces en el lago Mono. Buscan su alimento, constituido exclusivamente por pescado, en los afluentes. Una pareja de búhos de Virginia anida igualmente sobre una roca calcárea y en los lugares donde se han formado cuevas anidan las bellísimas golondrinas de color verde-violeta.

 
 

Dos animales se enfrentan al caldo salino y alcalino

El agua del lago Mono es tres veces más salada que el agua del mar. Sobre su contenido alcalino ya informó Mark Twain muy gráficamente. Tan sólo tenía que sumergir su ropa sucia en el agua desde el barco y luego escurrirla. Quedaba entonces tan limpia como si una lavandera la hubiera frotado con jabón sobre la tabla de lavar. Así se lavaba cuando aún no había lavadoras.

 

¿Y se supone que en este caldo aún puede vivir algo? Pues si, dos especies animales muy pequeñas logran superar estas condiciones extremas. La base de su existencia son unas algas minúsculas que durante la primavera se reproducen muy rápidamente por escisión. Así se forma finalmente un caldo verde, dentro del cual apenas se puede ver con claridad a un metro de profundidad. Esto es un paraíso para un cangrejo salino que tiene exactamente un centímetro de tamaño y que se reproduce a su vez de forma explosiva. Hacia el final del verano los cangrejos producen hue- vos, que resisten el invierno en el fondo del lago.

 

El segundo animal diminuto del lago Mono es la mosca alcalina. También ella se alimenta de las algas, aunque no en el agua como los cangrejos salobres, sino en la orilla, donde consume las algas que se quedan varadas. Durante la estación cálida el lago está rodeado de una bulliciosa franja de medio metro de anchura formada por moscas. Para poner huevos, las moscas se sumergen en el agua recorriendo las colum- nas calcáreas. Durante este tiempo toman aire con ayuda de una burbuja que se forma alrededor de su cuerpo. Tras un par de semanas de menú a base de algas en el lago, las larvas forman un resistente caparazón que envuelve su cuerpo, en el que se transforman en pupas. Junto a las moscas adultas, estas crisálidas constituyen un alimento muy apreciado por algunas especies de aves.

 

Paraíso para las aves migratorias

Una de las singulares aves del lago Mono es el falaropo tricolor. De esta especie se contabilizaron hasta 140.000 ejemplares. Esto representa aproximadamente el 10 % de la población mundial de esta especie de ave. Los falaropos tricolor anidan en zonas húmedas de las praderas norteamericanas y del Canadá y emigran a sus territorios de invierno en Sudamérica. En su viaje hacia allí descansan en los lagos salinos de California. Aquí estas aves pequeñas, del tamaño de un puño y con un peso menor de 30 gramos, flotan como corchos sobre el agua gracias al plumón esponjado de su pecho, giran sobre sí mismas para atraer hacia arriba pequeños nutrientes animales y picotean en la superficie cangrejos salinos y moscas alcalinas, así como sus larvas. Durante su estancia en el lago Mono doblan su peso. A algunas les resulta difícil después elevarse sobre el agua. Necesitan la grasa como combustible para un aventurado viaje sin paradas sobre el océano Pacífico con rumbo a Sudamérica. Una vez aquí, invernan preferentemente en Bolivia, Chile y Argentina. En la Mar Chiquita se contaron hasta 50.000 ejemplares.

 

En el lago Mono pueden invernar hasta 2 millones de ejemplares de zampullín cuellinegro. Esto representa una parte importante de todas las aves que crían en Norteamerica. Se alimentan en el lago Mono, preferentemente de cangrejos salobres que picotean en la superficie del agua.

 
 

La particularidad del lago Mono viene determinada por la escasez de especies animales en el agua. Los cangrejos salobres y las moscas alcalinas no tienen competidores. Por eso sus poblaciones crecen hasta alcanzar cantidades imposibles de contar. Ellos constituyen a su vez la fuente de nutrición para las aves que descansan aquí, que se han adaptado a la quizás monótona pero enorme oferta alimenticia.

 
La sed de Los Angeles

En los cálidos estados occidentales de Norteamérica el agua es un bien escaso. Ciudades densamente pobladas como Los Angeles no podrían subsistir sin abastecimiento externo de agua. Cuatro de los cinco ríos que alimentan el lago Mono constituyen algunas de las fuentes de agua para la ciudad. El agua fluye hacia Los Angeles a través de un sistema de conductos y canales de 560 Km de longitud, impulsada tan sólo por la fuerza de la gravedad. Como el lago Mono carece de desagüe, su salinidad ha ido aumentando progresivamente a lo largo de sus 760.000 años. Este es el destino de todos los lagos carentes de desagüe. De 1941 a 1982 el nivel del agua descendió 14 metros y, en consecuencia, aumentó cada vez más la concentración de sal. Si no se variaba el ritmo de extracción mantenido desde 1941, la desaparición de toda la vida del lago estaba programada de antemano.

 

En 1978 unos estudiantes crearon el Comité del Lago Mono, con el objetivo de limitar el suministro de agua hacia Los Angeles y salvaguardar así la vida acuática del lago. Sin embargo, a las autoridades hidrológicas de la ciudad no le interesaban en absoluto los problemas ecológicos del lago. Los debates con informes, juicios y campañas públicas duraron 16 años. Por fin ganó el Comité del Lago Mono. En 1994 se limitó la extracción de agua. Desde entonces los afluentes transportan agua hacia el lago durante todo el año. Con esta afluencia de agua el nivel del lago se ha incrementado de nuevo en cuatro metros.

 

Los adversarios se convirtieron en aliados

Entretanto, las autoridades hidrológicas y el Comité del lago Mono han formado una alianza. Juntos intentan resolver los problemas del agua en el lago Mono y en Los Angeles. El uso de 700.000 sanitarios de bajo consumo y la depuración de las aguas residuales lograron que el consumo de agua se redujera. Pero las posibilidades potenciales para el uso racional del agua aún no se ha agotado en absoluto. Aun queda mucho por hacer en este aspecto.

Documentación

 
 
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